miércoles, 26 de octubre de 2011

martes, 25 de octubre de 2011

Aleph

Sé que estoy en las personas que me rodean, y ellas están en mí. Juntos escribimos el Libro de la Vida, con nuestros encuentros siempre determinados por el destino y nuestras manos unidas en la fe de que podemos cambiar este mundo. Cada uno colabora con una palabra, una frase, una imagen, pero al final todo tiene sentido: la felicidad de uno se transforma en la alegría de todos.
Siempre nos preguntaremos las mismas cosas. Siempre necesitaremos tener la suficiente humildad para aceptar que nuestro corazón entiende la razón por la que estamos aquí. Sí, es difícil hablar del corazón, pero ¿será realmente necesario? Basta tener confianza, seguir las señales, vivir tu Leyenda Personal y, tarde o temprano, nos damos cuenta de que formamos parte de algo, aunque no podamos comprenderlo racionalmente.
Dice la tradición que, el segundo antes de nuestra muerte, nos damos cuenta de la verdadera razón de la existencia. En ese momento nace el Infierno o el Paraíso.
El infierno es mirar hacia atrás en esa fracción de segundo y saber que hemos desperdiciado una oportunidad de dignificar el milagro de la vida. El Paraíso es poder decir en ese momento: "He cometido algunos errores pero no he sido cobarde. He vivido mi vida y he hecho lo que debía hacer."
Entonces, no es necesario anticipar mi infierno y seguir dándole vueltas al hecho de no ser capaz de seguir adelante en lo que entiendo como "Búsqueda Espiritual". Debo seguir intentándolo, y eso basta. Incluso aquellos que no hicieron todo lo que podían haber hecho ya está perdonados; pagaron sus penas mientras vivían, fueron infelices cuando podían estar en paz y armonía. Estamos todos redimidos, libres para seguir adelante en esta caminata que no tuvo comienzo y no tendrá fin.

Paulo Coelho
Saberse la vida de alguien no equivale a conocerla en detalle, para eso hace falta algo más. Muy a nuestro pesar, las personas cambian...