miércoles, 13 de julio de 2011
Miedo al otoño
domingo, 5 de junio de 2011
¿Y ahora?
No hay nada que desee más en el mundo que las cosas vayan bien, no tener dudas... pero supongo que tengo una racha pesimista. Sin embargo, cuando parece que el barco sigue su ruta, inesperadamente viene una tormenta y lo desvia (y otra vez volver a empezar), o una ola lo asola, o simplemente no va en la ruta adecuada. El barco está lleno de agujeros pero no se hunde del todo. Tienes dos opciones:
Una es continuar hasta que se hunda por si solo, esperando que quizás de mientras llegueis a tierra y en el caso de que no, la tripulación sufrirá. Otra es hundir el barco a proposito, intentando salvar a la mayor cantidad de tripulación posible, pero igualmente sufrirá y encima el capitán tendrá siempre esa sensación de no haberlo intentado, de rendirse.
Es complicado saber qué tienes que hacer en estos momentos, supongo que hay que reunir primero a toda la tripulación...
domingo, 29 de mayo de 2011
Tan malo como cualquier otra cosa buena
Noches en vela. Apatía. Distracciones constantes. Pensar en lo que se dijo, en lo que se va a decir. En lo que se debería haber dicho. Mirar el horóscopo. El tuyo y el de él. Idealizarlo. Ver su rostro en cada rostro. Euforia. Bajones. Hablar sola. No comer. Beber en exceso. Vigilar el teléfono. Autocompadecerse. Hablar de tonterías. Írsete la bola. Pensar en lo que él pensaría. En qué estará haciendo. Con quién. Llorar. Oír canciones tristes. Pensar en no pensar. Pensar en pensar en no pensar. No dormir. No vivir. Eso es lo normal en el desamor.
Aunque, en realidad, fue mucho peor. Mucho. Una profundidad peor.
Porque era el miedo.
sábado, 14 de mayo de 2011
Desahogo
Por mucho que queramos no necesitar nada ni nadie, no queremos sentirnos solos. No sé bien explicar como me siento... porque no sé como me siento.
Mi vida ha dado muchas vueltas últimamente y es dificil situarme en un lugar concreto ahora mismo. Sólo quiero estar en un punto estable, poder hablar con todas esas personas a las que les debo una explicación, o simplemente con las que tengo temas a medias.
Estoy realmente cansada de dar tumbos, del pan para hoy y hambre para mañana... tengo tantas tantas cosas dentro de las que me quiero deshacer que no sé ni por dónde empezar ni como decirlas...
Quiero ser capaz de sentarme a charlar, quiero aunar todos mis sentimientos y que las cicatrices que se me abren sin tan siquiera mirarlas, las recaídas, no se cierren... si no que desaparezcan como si nunca hubiera existido, porque es peor recordar el dolor. Vida nueva, sola o acompañada... pero tranquila.
Que la sonrisa roja que... bueno, me voy a morir de ganas de decirles mil cosas...total.
sábado, 9 de abril de 2011
Mecuriosea
Me resulta asombroso como un recuerdo de hace años lo podemos tener tan presente o algo de no hace tanto (pero que ya es pasado) sentir que aun sigue vivo. Sin embargo, hay otras cosas con menos trascendencia, o prácticamente nula, que aun habiendo pasado hace menos de un mes nos parece que ocurrió hace años.
Supongo que es una cuestión de prioridades, me explico:
Con los recuerdos pasa igual que con las cosas físicas, las más importantes para nosotros las queremos tener lo más cerca posible de nosotros, sin perdernos un sólo minuto de lo que les pueda pasar. Por eso tenemos un "ranking" de recuerdos, de experiencias y momentos que han marcado nuestra vida tanto para bien como para mal.
A medida que los recuerdos van perdiendo importancia en nuestra escala de valores se van alejando tanto en el "tiempo relativo" como en la memoria.
miércoles, 2 de marzo de 2011
martes, 1 de marzo de 2011
Ser

Sé mi sol, sé mi verano.
sábado, 26 de febrero de 2011
Jorge Bucay
Sin embargo, si miramos a nuestro alrededor y en nuestro interior, podremos percibir la ansiedad y la inquietud (cuando no el miedo) que despierta un posible encuentro nuevo. ¿Por qué?. En parte, porque todo encuentro evoca una cuota de ternura, de compasión, de ensamble, de mutua influencia de trascendencia y, por ende, de responsabilidad y compromiso. Pero también, y sobre todo, porque significa la posibilidad de enfrentarse con los más temidos de todos los fantasmas, quizás los únicos que nos asustan todavía más que el de la soledad: el fantasma del rechazo y el fantasma del abandono. Por miedo o por condicionamientos, lo cierto es que tenemos una creciente dificultad para encontrarnos con conocidos y desconocidos. El modelo de pareja o de familia perdurable es, cada vez más la excepción en lugar de la regla. Las amistades y matrimonios de toda la vida han quedado por lo menos “pasados de moda”. Los encuentros ocasionales sin involucración y los intercambios sexuales descomprometidos son aceptados sin sorpresa y hasta recomendados por profesionales y legos como símbolo de una supuesta conducta más libre y evolucionada